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Nunca hay que renunciar
Son las siete de la mañana. Suena el
despertador. Este maldito artilugio me despierta de un profundo sueño
del que no quisiera despertar . Saco la mano de debajo las sábanas para
apagarlo, y una tenue brisa de aire frío de invierno matutino me
recorre todo el brazo sin piedad, que me obliga a dar marcha atrás y
volver a meter el brazo dentro de las sábanas, sin dar paso a apagar el
despertador, que sigue sonando cada vez más rápido y fuerte.
Pero yo ya no lo oigo, vuelvo a ser feliz durmiendo hasta que un grito
amenazador rompe en pedacitos toda mi tranquilidad:- Sonia !!! Apaga el
despertador!!, ¿No ves que vas a despertar a tu hermana? Levántate que
vas a llegar tarde!
Bueno , ya veis el plan de mi casa, mi madre viene, me hecha la bronca y
se va, sin decir ni buenos días!! Eso es lo que pienso mientras voy
saliendo de la cama, pero tengo tanto sueño que no recuerdo que duermo
en una litera (arriba) y me caigo de culo hacia abajo. De repente un
frío me recorre todo el cuerpo y hace que sienta un escalofrío, luego
mi hermana empieza a llorar a pulmón abierto y mi madre canta una de
esas nanas apestosas que no apetece escuchar por la mañana y menos a
las siete! Cuando por fin se vuelve a sentir un silencio profundo en la
casa, mi madre entra en la habitación, tiene cara de no perdonar:
-Levántate y sube a desayunar que yo me vuelvo a la cama. Eso me lo
decía ayudándome a levantar, me duele todo el cuerpo y encima hoy toca
gimnasia. Miro el reloj y son las siete y media y aún tengo que hacer
muchas cosas, así que tengo que descartar algo: el desayuno, sí eso es
lo que ocupa mas tiempo. Lo hago todo muy deprisa intentando no volver a
despertar a mi hermana, y salgo a tiempo de llegar a clase. Salgo de mi
casa y cuando ya he doblado la esquina abro mi mochila para dejar las
llaves dentro. Pero al dejarlas, algo se cae hacia la carretera, así
que me dirijo hacia ella y me agacho a coger la moneda de dos Euros que
van a pagar mi desayuno. De pronto escucho el sonido de un coche, me
giro para ver por que carril avanza, pero no me da tiempo de levantarme
que el coche ya me ha alcanzado dándome un gran golpe en la cabeza,
sentía un gran dolor en ella, era como si estuviera chafada, noto como
un líquido avanza por mi cara
resbalándose y colándose en mi boca, puedo degustar que es sangre,
estoy muy asustada, intento levantarme pero no puedo, no me puedo mover,
siento que me estoy durmiendo, oigo mucho ruido de sirenas, y al cabo de
un momento, oigo que alguien me habla, pero no puedo contestarle, ya no,
ya no puedo...
- Su coma es muy profundo... no sabemos cuanto tiempo puede estar así,
los médicos dicen que lo mejor que podemos hacer es hablarle, como
si... como si te escuchara...
Eso es lo que oía decir a mi madre entre lágrimas, sabía que era mi
madre porque reconocía su voz, pero sin embargo no puedo averiguar
quien está a su lado porque aún no ha hablado, porque no le puedo ver,
no le puedo mirar... es... como una fuerza... sí, una fuerza que me
impide hacer todo tipo de gesto, hasta llegar al punto en que no me deja
abrir los ojos. No sé exactamente cuanto tiempo estuve tirada en el
suelo, porque tampoco puedo recordarlo, los médicos dicen que cuando
llegaron, mi coma ya había aparecido, pero yo recuerdo que en el suelo
estaba pensando el porqué no había mirado antes de ponerme en medio de
la carretera, recuerdo que yo pensaba... respiraba... me quejaba.....
o.. Es que estaba en un sueño como el de ahora?
¿Por qué ahora estoy soñando no? ¿O no?.... Estoy muy cansada,
agotada, triste, añorada,... No me había sentido así desde esas
colonias de hace tiempo donde lo pasé muy mal, añoraba a mis padres,
pero ahora añoro mi vida. Siento como alguien me agarra el brazo muy
fuerte pero con delicadeza y apoya su cabeza en él, entre lágrimas y
en un susurro nombra mi nombre:- Sonia.......
¡¡No me lo puedo creer!! Es él... Cristian... no puedo creer que
estés aquí... después de la pelea de hace dos días pensaba que no me
volverías a hablar... tengo ganas de abrazarte... de besarte de pedirte
perdón por lo que te dije, de irme contigo... pero no puedo moverme, ni
siquiera puedo levantar la mano para acariciarte la cara... o decir las
simples palabras de: no llores... estoy aquí...
- No quiero que me veas llorar, nunca me has visto. Todo lo que te dije
ese día eran cosas que no sentía, pero no tengo muy claro que lo que
tú me dijiste era cierto o no que lo sentías, por eso tienes que
despertarte, tienes que decírmelo, ..., se podía arreglar....y aún se
puede, podemos arreglar las cosas, prometo no volver a registrarte las
cosas, prometo volver a confiar en ti, pero para eso tienes que
despertar! ¡No me puedes dejar aquí tirado! ¿Ya no te acuerdas de
nuestros planes?...
Ya no puedo escucharle, me encuentro muy mal, no sé lo que me está
pasando, pero sí noto como me voy... De pronto oigo mucho ruido fuera,
y a pesar del alboroto de máquinas y personas intentando salvarme,
daría millones por estar allí fuera. Sólo en ese momento comprendí
que mi vida estaba en peligro y que le estoy haciendo daño a las muchas
personas que me quieren, ¡¡quiero salir de aquí!! ¡¡Quiero
moverme!! ¡¡Quiero andar!! ¡Muévete! Pero no da resultado, noto que
la sangre me va muy deprisa, y los médicos o enfermeras me pinchan por
el brazo y me cambian el tubo que han insertado en mi boca. Nunca había
pensado que estar en coma era esto, yo pensaba que estabas dormida y no
te enterabas de nada, pero no, estar en coma es estar entre la vida y la
muerte, y sé que tengo que elegir entre esas dos opciones, y tengo muy
claro lo que quiero pero no sé lo que tengo que hacer para expresarlo,
estoy muy nerviosa, y me siento sola.
Me parece que ha pasado mucho tiempo desde la última visita, pero no lo
puedo asegurar, de vez en cuando oigo que abren la puerta se acercan a
mí un rato y luego se van, hace un rato, oí decir a alguien que yo no
podía oír ni sentir, pero eso no es verdad, sé que soy una mentirosa,
o mejor dicho, era una mentirosa, pero yo siento, como cada día mi
madre entra por esa puerta y me da un beso en la frente, me coge la
mano, me pregunta que tal estoy, y me explica todo lo que ocurre en el
mundo exterior a mí, y cuando tiene que irse, me da otro beso, y me
dice:
- Hasta mañana tesoro, y cuando venga te quiero ver mejor que
hoy. Esa es su frase de siempre, cuando cierra esa puerta me
siento sola, y con ganas de llorar, en realidad, lloro, pero no noto
como mis lágrimas caen, hasta hoy. Mi madre se ha levantado de la
silla, ha repetido su frase y se ha ido. En ese momento me he sentido la
chica más desquiciada del mundo, mi madre está perdiendo el trabajo
por la cantidad de horas que pasa conmigo, y la gente ahí fuera parece
estar feliz y yo también quiero estarlo, quiero salir de aquí, y otra
vez noto como mi fuerza se esparce por mis venas sin tener resultado a
cambio, luego he echado a llorar y por un momento los ojos se me han
llenado de agua, y de repente, me han venido muchas ganas de abrirlos y
por fin lo he conseguido, he abierto los ojos, pero una enorme fuerza me
ha obligado a volverlos a cerrar cayéndose una lágrima de las que
pertenecían a mis ojos.
¡Lo he conseguido! ¡¡He abierto los ojos!! Durante muy poco tiempo
pero los he abierto, en los pocos segundos que he estado con los ojos
abiertos he visto que la habitación estaba muy iluminada, había un
ramo de flores al final de mi cama donde se instalaba una pequeña
mesilla de color blanca. Ya sé que he estado muy poco tiempo con los
ojos abiertos, pero estar tanto tiempo con los ojos cerrados ha hecho
que me fije mucho más con todo lo que
me rodea. Pasó un rato antes de que oyera abrirse la puerta, ese “alguien”
que entró, se sentó a mi lado y me dio la mano, entonces noté como mi
mano, sin el mínimo esfuerzo estriñó con fuerza la mano de ese “alguien”
y yo misma, sin darme cuenta, volví a abrir los ojos dando paso a una
sonrisa, que aunque sólo era una pequeña sonrisa sin importancia, para
mí era como la victoria, como el primer premio, como mi salvación.
Ya hace mucho tiempo de todo eso, pero sin embargo, yo recuerdo como me
sentía en cada momento, lo que pensaba cada vez que intentaba hacer
algún movimiento con todas mis fuerzas pero sin resultado y de todas
las preguntas que me hacía sin tener a nadie que me las pudiese
responder. Cuando conseguí
despertarme, encontré a Cristian a mi lado, aún puedo recordar ese
rostro de felicidad que se le puso al verme, esa sonrisa inevitable que
se le dibujó en la cara, esa expresión no se parecía en nada a la
expresión que puso cuando le pillé registrándome mi mochila, él era
muy celoso, y yo no lo podía soportar, Cristian decía que Oscar, mi
mejor amigo desde la infancia, me tiraba los tejos cada vez que me veía
o se paraba a hablar conmigo, pero eso no era cierto, Oscar y yo nos
apreciábamos mucho y nos seguimos apreciando, solo que ahora él ya no
tiene ese miedo de pensar que Cristian y yo nos podamos separar por su
culpa, porque ahora ya no es posible, Cristian, mi novio, me ha
prometido que no va a volver a pasar, y yo confío
en que no pase. El día en que por fin salí de ese sitio en el que
estuve ingresada durante tres meses, me sentía libre, con ganas de
recuperar todo el tiempo que había perdido, que bien mirado no era
tanto, pero para mí era una eternidad. Me costó un poco volver a andar
como antes, y a correr, pero con las ganas que tenía de volver a dar
esos paseos por la montaña y correr detrás de Cristian en la playa
,enseguida me recuperé. Abrí la puerta de mi casa en brazos de mi
padre, encendí la luz, y ahí estaban, todos mis amigos, toda mi
familia, todos estaban allí, estaban esperando que llegara yo, sólo
yo, y una vez allí, todos vinieron hacia mí, me daban besos, me
abrazaban, me daban regalos,...
Esto antes me hubiera molestado, pero al estar tanto tiempo sin poder
ver a nadie, y hablar sólo conmigo misma, que eso me gustaba, sí,. Me
gustaba ver como la gente que me quería me lo demostrase de esa manera.
Nunca olvidaré esa fiesta que montaron mis padres para mi regreso a
casa, en esa fiesta me sentí la chica más deseada del mundo, y eso
compensaba esos dos meses en ese horrible coma.
Esa noche me fui a dormir muy tarde, creo que estar tanto tiempo dormida
me había quitado el sueño de unos cuantos días, porque al día
siguiente, tenía
que ir a clase y seguir mi rutina de siempre. Sonó el despertador a la
siete de la mañana, era como música, volver a escuchar el artilugio
que tanto me cabreaba que sonara y me despertara de un sueño, ahora me
fascinaba poder abrir los ojos cuando un mecanismo de color azul tocara.
Me levanté de golpe, y lo primero que hice fue desayunar. Ya estaba
lista y aún me quedaba un cuarto de hora para hacer lo que quisiera,
antes me habría puesto a ver la televisión, pero ahora, prefería
irme, salir a la calle, y esperar sentada en la escalera para ver como
mis compañeros llegaban con cara de sueño.
Salí de mi casa, abrí la mochila para poner las llaves dentro y una
moneda se fue rodando hasta el medio de la carretera, de pronto un temor
me recorrió todo el cuerpo, eso me hizo recordar todo lo que me
ocurrió, y me daba miedo pensarlo.
Antes la habría cogido porque sino me moriría de hambre a la hora del
desayuno, pero como hoy ya me había llenado de bollos, dejé la moneda
en medio la carretera y seguí por la acera hasta llegar al colegio. A
veces renunciar al dinero puede salvarte la vida.
Firmado:
Neus/ Edurne
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